A De’Jael le diagnosticaron miocardiopatía dilatada, una afección en la que el corazón pierde la capacidad de bombear sangre de manera adecuada, apenas unas semanas después de su segundo cumpleaños. Recién comenzaba a vivir cuando su vida se vio en peligro. Gracias a la familia de su donante, De’Jael recibió una segunda oportunidad para crecer.
“De’Jael no estaría viva sin la generosidad de sus seres queridos. Gracias a ellos puede crecer y cumplir sus sueños como una niña normal y saludable”, dijo su madre, Karema.
Hoy, con casi siete años, De’Jael está llena de energía y lista para enfrentar el mundo.