Jasmine era una joven alegre y con un espíritu libre. Amaba el básquet y, desde muy pequeña, jugó en un equipo que le permitió viajar por todo el país y traer a casa muchas medallas gracias a las victorias del equipo. También se destacaba por su generosidad y el fuerte vínculo que tenía con su familia.
La influencia de su madre, Stacey, quien se había registrado como donante de órganos cuando renovó su licencia de conducir, llevó a Jasmine a expresar que ella también quería darle el regalo de la vida si alguna vez se presentaba la oportunidad. Por eso, cuando Jasmine falleció en un accidente automovilístico a los veintiún años, su familia no dudó en respetar su decisión.
Stacey, que está muy orgullosa de que toda su familia se haya registrado como donante de órganos al igual que Jasmine, dijo: “Su vida fue breve, pero la disfrutó cada segundo. Jasmine fue muy querida por todos”.